Adiós al Palentino, el bar más castizo de Malasaña que es tendencia en Nueva York

No ha hecho falta colgar el cartel de “Se cierra” en el Palentino. El boca a boca entre los parroquianos de este bar en el corazón de la calle Pez ha hecho de red social entre los vecinos de Malasaña. El anuncio, muy amargo: este jueves será el último día en que se hagan pepitos de ternera en este microcosmos de cafés en vaso de cristal y cañas tiradas desde hace ochenta años.

La muerte de Casto Herrezuelo, su camarero más carismático además de dueño y socio de este bar, hace solo unas semanas ha desencadenado su cierre, tal y como ha adelantado ‘Público‘. El pasado 22 de febrero, el bar amanecía cerrado después de que a sus 79 años falleciera con dos folios de papel. Uno anunciaba su muerte; el otro le deseaba un “Buen viaje, compañero”.

Su otra dueña, Dolores López, explica a este diario que ella no puede regentar el bar sola: “Sus hijos no pueden hacerse cargo y yo ya estoy mayor, quería jubilarme hace años”. Pero Casto siempre la convenció de no hacerlo y de continuar con sirviendo cañas con él en esta barra tras la que ha estado trabajando durante 50 años.

A los clientes, que les ha llegado esta mañana la noticia, no les ha sentado bien. Ya fue un mazazo para ellos la muerte de Casto, explica Dolores, y ahora “dicen que van a hacer huelga” cuenta al otro lado del teléfono mientras se escucha de fondo el movimiento casi sincronizado de platos, vasos y gritos de “¡Otra caña por aquí!”.

El bar fue un icono que trascendió varias generaciones. Desde los señores con sombrero, pasando por las jóvenes con permanente, hasta llegar a la fauna urbana tan hipster del Malasaña de ahora. Sus sandwiches alimentaron las ideas de Álex de la Iglesia para filmar la película ‘El Bar’, inspiraron las canciones de Andrés Calamaro o Manu Chao. Y hasta aparece entre las letras de Siniestro Total.

Cartel de la película 'El Bar'

Pero no solo eso, sino que el bar de Casto logró traspasar fronteras.

En la Gran Manzana impera el estilo castizo. Y que hay más popular o típico que el bar de Casto y Lola. Sudaderas con el logo del Palentino se pasean por Nueva York, la prenda más chulapa que jamás hayan visto a orillas del río Hudson.

Pero los neoyorquinos que hayan querido hacerse con la prenda habrán encontrado el cartel de “Sold out” en su página web. A 50 dólares la pieza, solo 25 fueron hechas.

Ni Custo se imaginaría probablemente la trascendencia de su bar en Malasaña o Madrid cuando decidió ponerse al frente hace 60 años o que llegaría a marcar tendencia entre la moda de Nueva York. Y quién sabe si de París.

Noticia de El Confidencial (Ver noticia original)

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