Un día con el anarquismo 'indepe': “Artur Mas es más insurrecto que Podemos”

Aunque no es de raza pura —está mezclado con asnos del norte de África—, Burruti es un símbolo. Por ser un burro (animal sagrado del nacionalismo catalán) y por haber sido bautizado con un juego de palabras en honor al famoso anarquista Buenaventura Durruti. Burruti campa a sus anchas por las seis hectáreas de la Ecovila de Amat, situada en la Garrocha, cerca de Olot (Girona). Hasta hace unos días, los visitantes eran recibidos con dos banderas: la estelada y la rojinegra del anarquismo. Ahora solo queda la primera. La otra ha desaparecido sin que se sepa qué ha podido pasar. Una hipótesis es que se la ha llevado el viento. La otra, que se la ha comido el rebaño de cabras.

Didac Costa (Barcelona, 1975) es el fundador del lugar, un veterano activista que lleva décadas liderando movimientos okupas y alternativos y que ahora se ha erigido como uno de los puentes entre el anarquismo y el separatismo. Defiende posiciones polémicas: considera que ya no se puede ser de izquierdas ni demócrata sin apoyar el proceso independentista catalán, que España continúa bajo un régimen franquista, que la burguesía catalana ha demostrado ser más progresista que la izquierda española, que José Bono es falangista, que la cultura política de Madrid está basada en la tauromaquia y que Podemos se sitúa del lado del fascismo cuando a sus miembros les entran dudas sobre el 1-O.

Didac A. Costa, junto a su burro Burruti. (A.V)

La Ecovila de Amat es su sueño personal. Después de muchos años promoviendo el trueque por Latinoamérica, de cofundar las ‘ecoxarxes‘ (sistema de autogestión con una moneda propia), la cooperativa integral catalana (CIC) y de poner en funcionamiento la colonia ecoindustrial poscapitalista de Calafou, se gastó 250.000 euros de una herencia familiar en comprar una masía derruida, en la que quiere levantar un pequeño poblado y una actividad productiva —incluidos un restaurante y una casa rural— que haga sostenible la comuna. “Intentaremos no hacer sembrados invasivos, nos dedicaremos a la agroforestería“.

Ya ha encargado los planos, dispone de placas solares y ha comprado una miniexcavadora. Necesita cerca de medio millón de euros más para terminar las obras, de los cuales puede aportar la mitad y espera obtener el resto con un sistema de copropiedad en régimen de cooperativa. Dice que para evitar los problemas del pasado, para que no se convierta “en un condominio de punkis”, es importante seleccionar bien a sus vecinos, asegurarse de que tengan afinidad política y una visión del mundo parecida. “Quiero que esto sea un ‘Spa’ de la Revolución, un ‘think tank’ en el que traer gente a reflexionar y pensar la revolución”.

El sábado intervino en un ciclo de conferencias organizado por la ANC y cerró su charla con un deseo. Ojalá, dijo, el 1-O sea “el último día del Imperio español”, el adiós de “su última colonia”, de Cataluña. Su papel en el desconcertante engranaje actual, similar al de la CUP, pasa por acercar al nutrido mundo libertario catalán (anarquistas, grupos antiglobalización…) hacia el independentismo. “La creación de una república catalana, que será algo progresista y mirando al modelo nórdico, es un vehículo para la revolución mundial. Al menos es más fácil cambiar el mundo desde ese punto de partida que desde el Reino de España. El mundo libertario y el ‘indepe’ eran mundos aparte, pero ahora eso está cambiando”.

Didac, sobre la miniexcavadora. (A. V.)

No es un trabajo sencillo. A la CNT de Olot le llovieron críticas cuando empezó a significarse con el independentismo. Los movimientos anticapitalistas se han mantenido tradicionalmente alejados de cualquier nacionalismo, recelando de la creación de otro Estado burgués, de las fronteras, las banderas, los himnos y las patrias. Ahora, sin embargo, muchos acuden de la mano de quien durante años fue su bestia negra: la burguesía catalana, identificada en el votante de Convergència i Unió.

“Ahora que se han ido los de Unió, la verdad es que están haciendo las cosas muy bien. Puigdemont ha contribuido más a la insurrección y la desobediencia que Podemos (…) Artur Mas será liberal y capitalista, pero escuchó al pueblo, aunque sea por cálculo político (…) A Pujol le han intentado sacar los trapos sucios y solo han encontrado una herencia en Andorra de su padre, un dinero con el que hizo lo lógico, lo que habría hecho yo: sacarlo de España”.

Didac proviene de una familia con recursos económicos. Estudió sociología en la Universidad Autónoma de Barcelona, donde conoció a algunos de los protagonistas de la vida política actual, como David Fernández, Raül Romeva o Xavier Domènech. Vivió como okupa en Londres, en comunidades del Amazonas, se acercó al movimiento bolivariano y a la causa kurda y dice que se hizo independentista con los mapuches en Chile. Participó en el 15-M catalán y ha trabajado mano a mano durante años con Enric Duran (conocido como Robin de los Bancos), hoy en busca y captura por pedir prestado casi medio millón de euros que repartió entre comunidades de autogestión. Dinero que, obviamente, nunca devolvió.

España está en el centro de casi todas las críticas de Costa. Las masas obreras que emigraron a Cataluña desde zonas empobrecidas del país, argumenta, fueron responsables de alejar a la izquierda del independentismo. “En muchos grupos de Podem se habla en castellano, recelan del catalán”. Afirma que Madrid no puede liderar ninguna política económica (“es un país que apenas ha hecho la revolución industrial y aquí la hicimos hace dos siglos”), ni lingüística (“allí solo se habla un idioma y a veces mal, como Rajoy, mientras que aquí somos plurilingües”). Frente a un lugar en el que “se encuentran fascistas hasta entre los okupas” —en referencia a Hogar Social—, en Cataluña “se crearon el primer sindicato y el primer parlamento del mundo”. “En las tertulias de televisión se ve clara la diferencia: en España se interrumpen y hablan a gritos. No tienen nada que ver con las de aquí”.

Didac, paseando por la Ecovila de Amat. (A. V.)

La implicación de los movimientos radicales y anarquistas en el pulso independentista es más que una anécdota. Además de sumar votos, constituyen una fuerza muy activa y con enorme capacidad de movilización. Tras el 1-O, asiente Didac, el pulso callejero jugará un papel fundamental. “No creo que haya violencia, porque la sociedad catalana está desarmada, algo que es preferible. Pero España está en la Unión Europea y hay cosas que no podrán hacer. Ojalá no se llegue a eso, pero en cuanto manden un solo tanque o muera un solo manifestante, ya hemos ganado. Yo prefiero una Cataluña fuera de la oligarquía de Bruselas, pero si alguien tiene que estar preocupado de ser expulsado de la UE es Madrid, no Barcelona”, concluye, minutos antes de descubrir que las cabras han entrado en la caseta de madera, han arrasado con todo y se han cagado encima del mostrador.

Noticia de El Confidencial (Ver noticia original)

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